9 Vampiros Reales En La Historia

A lo largo de la historia han existido personajes conocidos por su extrema crueldad y su extraña manera de cometer sus crímenes, que recibieron el nombre de vampiros, y este nombre es precisamente porque… si, tal como se lo imaginan, chupaban la sangre de sus víctimas!

Jure Grando

Fue el primer vampiro documentado. En un pueblo de Croacia una viuda denunció que su marido muerto abusaba de ella por las noches. El párroco de la aldea enfrentó al espectro con un crucifijo, pero este regresó en las noches siguientes para amenazar a todos los habitantes del pueblo. Un grupo abrió la tumba y clavó una estaca al cadáver: no sirvió de nada. Las noches siguientes el vampiro tocó la puerta de los que lo habían visitado quienes morían en medio de terribles dolores como si alguien les hubiera chupado la sangre, hasta que un aldeano llamado Stipan Milasic le partió el cráneo. Desde ese entonces el vampiro nunca más volvió a molestar.

Elizabeth Bathory

Es el turno de la ganadora del record Guiness por ser la mujer asesina más prolífica de la historia. Pensaba que bañarse en sangre de doncellas mantendría su juventud por siempre y consiguió muchas víctimas entre las sirvientas que trabajaban en su castillo. Las mataba rebanando sus caras, bustos, brazos o cualquier otra parte del cuerpo. Llenaba tinas enteras con sangre y a veces suspendía a sus sangrantes doncellas en una jaula para ponerse debajo y darse una rejuvenecedora ducha.

Frizt Haarman

Conocido también como el carnicero de Hannover. Este hombre captaba chicos a quienes violaba y les arrancaba la traquea de un mordisco. Después vendía su carne haciéndola pasar como carne de caballo. El tamaño de los huesos y el color de la carne despertaron las sospechas de los clientes. Fue capturado y luego decapitado. Su cabeza fue conservada en formol dentro de un frasco.

Vicenzo Verzeni

Conocido como el vampiro de Bérgamo, mató a dos mujeres a quienes les arrancó la yugular a mordidas, acto seguido succionó su sangre, expuso sus vísceras y las desmembró. Después llevaba a cabo un extraño ritual que consistía en poner una serie de agujas alrededor de los cadáveres. Durante su juicio confesó que morder los cuellos y las piernas le proporcionaba un gran placer. Fue condenado a cadena perpetua y se suicidó en prisión.

 

Ali Reza Kordieh

Más conocido como el vampiro de Teherán. Confesó haber violado y matado a nueve mujeres y niñas, la menor de ellas tenía diez años. Cuando se le detuvo confesó que violaba, descuartizaba y quemaba los restos de las mujeres. Fue azotado y lapidado en el mismo lugar en donde se encontraron los cadáveres. Su hermana y su cuñada recibieron 100 azotes por encubrir sus crímenes y vender la ropa de las muertas.

Sawney Beane

Era un chico que huyó al campo con su novia y se refugió en unas cuevas. Allí atraía a los viajeros para apoderarse de sus pertenencias y comérselos. Tuvo nueve hijos quienes se emparejaron entre ellos y tiempo después su clan familiar producto del incesto estaba compuesto de 48 miembros. Un hombre logró escapar y denunciar los hechos ante el rey de Escocia quien con un grupo de soldados consigue entrar en las cuevas, capturar a todos los miembros del clan y ejecutarlos por canibalismo y vampirismo.

Florencio Fernández

Era un asesino en serie que además era vampiro. Fue conocido como el vampiro de la ventana por su forma de actuar que consistía en entrar a los cuartos de sus víctimas aprovechando que dejaban las ventanas abiertas por el calor. Las golpeaba, las mordía en la yugular y les succionaba la sangre. Fue capturado en su cueva y no opuso resistencia. Se le acusó de matar a 15 mujeres, pero como se determinó que tenía esquizofrenia fue internado en un hospital psiquiátrico.

Peter Kurten

Desde muy joven Peter Kurten demostró tener vocación de asesino. Le gustaba violar y masacrar perros. Apuñaló a una niña de ocho años con una tijera, se bebió su sangre y quemó su cuerpo con gasolina. En 1929 asesinó a una niña de ocho años, mató a dos hermanas de 5 y 14 años, y a una mujer con un martillo. Por último, mandó la foto de la tumba de una de sus víctimas a un periódico. Esta serie de crímenes puso en estado de histeria a su ciudad y le valieron el calificativo del vampiro de Dusseldorf. Al año siguiente cometió un error garrafal, succionó la sangre de una de sus víctimas, pero después del orgasmo la dejó escapar. La pobre chica corrió a denunciarlo y al poco tiempo lo capturaron. Antes de ser guillotinado preguntó a su verdugo: “¿podré oír siquiera un momento el ruido de mi propia sangre saliendo del cuello?”.

Vlad III Dracul

Para finalizar tenemos al vampiro que dio origen a la leyenda. Fue apodado “el empalador”. A este monarca le gustaba ejecutar a sus enemigos metiéndoles por el recto un palo de tres metros y medio que a su vez era clavado en la tierra. La gravedad hacía que sus víctimas poco a poco se vayan deslizando hacia abajo mientras aún seguían con vida. Su afición era formar figuras geométricas con las estacas y celebrar banquetes en medio de bosques de palos donde escuchaba los gritos de dolor de los ejecutados.

 

Si creías que los vampiros eran cosa de la imaginación, y que no había de qué preocuparse ya sabes que estás equivocado. Nunca se sabe cuándo aparecerá el siguiente chupador de sangre.

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